Historiografia Digital

Da escassez à abundância

Pode interessar a muitos leitores deste blog o texto que pego emprestado do Historia Digital (aliás,  este blog está entrando neste momento para o meu blogroll, sensacional, vale a leitura!).

Boa leitura, espero que lhes seja útil.

*por Jairo Antonio Melo FlórezHistoriador de la Universidad Industrial de Santander, Experto en eLearning 2.0 y estudiante de la Maestría en Historia de la UIS. Miembro del grupo de investigación Políticas, Sociabilidades y Representaciones Histórico Educativas.


De la escasez a la abundancia

Al igual que la historia evenemencial se centró en los acontecimientos notables de la historia para realizar sus estudios, la historia local se ha encerrado tanto en los archivos regionales y locales que se ha aislado del mismo contexto nacional. De cierta manera, se han creado dos bandos donde el primero se centra en las fuentes y parte de la información disponible para hacer sus relatos, muchas veces descriptivos por las mismas limitaciones analíticas que un estudio limitado de fuentes permite; en tanto un segundo grupo supera las angustias de la mera descripción con forzar la información disponible a caber dentro de modelos explicativos exitosos a nivel mundial, lo cual conduce ya no a la insuficiencia analítica sino a la elucubración y tergiversación de la fuente para ser acomodada al modelo.

Es imposible abordar la Historia digital sin pensar en la Historia Global, y pensar en la Historia Global para aquellos que estamos “entrenados” desde nuestra formación al abordaje detallado de una pequeña parte del mundo es algo bastante complejo. El ejercicio sin embargo es sumamente satisfactorio, ya que de hecho mentalmente conecta al historiador con la abrumadora red de relaciones que implica un asunto denominado la Web 2.0, la multiplicidad de lenguajes en el cual está representada esta historia, así como la vertiginosidad del cambio, la debilidad de la permanencia y la digitalización de la realidad material a la cual nos enfrentamos dentro de la globalización y la Internet.

Hugo Fazio Vengoa ha señalado que la Historia Global desplaza el laboratorio del historiador del archivo a la biblioteca[1], así mismo, la Historia digital desplaza el archivo del historiador de la biblioteca a la Web, lo cual hace que el laboratorio del historiador sea aún más vasto. La Historia digital es de hecho una Historia Global por depender necesariamente de un contexto globalizado, difícilmente se pueden hallar fronteras en una figuración donde incluso existe un idioma dominante, el inglés, y un formato único, la pantalla del ordenador, ya sea este de escritorio, portátil o móvil. Sin embargo, es de hecho una acumulación de historias locales que se enfrentan a lo global, al contrario de lo esperado, son las historias subalternas, las memorias ocultas y ocultadas, las que se han visto emerger en el marco de la Historia digital, antes que el dominio de un discurso proveniente de los Estados o de las compañías supranacionales[2].

El reto en este caso, es que se pasa de un contexto de escasez: el archivo regional, la biblioteca municipal, el archivo departamental… a un contexto de abundancia, donde ya el problema no es limitarse a un problema de investigación y a un abordaje descriptivo de la historia por las fuentes disponibles, sino el ahogarse en un mar de datos utilizando fuentes globales, multilingüísticas, multiculturales, donde la búsqueda de la información podría ser tan compleja que obligue al investigador a reducir sus aspiraciones y retornar a la escasez por falta de tiempo para investigar.

La heurística de fuentes en este caso se vuelve ya mucho más compleja, lo cual dependiendo del tipo de problema de investigación al cual se esté enfrentando puede implicar incluso recurrir a la minería de datos o a otro tipo de estrategias técnicas para hallar información relevante en la Web. En diciembre de 1995, William J. Turkle definió a la Web como “un archivo que está en constante cambio y tiene una eficacia infinita”[3], denominó a su proyectoDigital History Hacks, según él, inspirado por la concepción de Tim O’Reilly de Hackingquien habría utilizado el término de una manera positiva para denominar a aquellos “innovadores que exploran y experimentan, descubren atajos, crean herramientas útiles, y llegan a cosas divertidas por sí mismos.”[4] Según Turkle, los historiadores han encontrado y contribuido al diseño de algunas herramientas bastante eficientes para la recopilar la historia presente en la web, como es el ejemplo de Omeka, un Sistema de Manejo de Contenidos para el desarrollo de repositorios o bancos de memoria digital desarrollado por el Centro para la Historia y los Nuevos Medios (CHNM); pero no han desarrollado un sistema para hacer búsquedas históricas, ya no solamente en los repositorios y bancos de memoria digital, sino en el archivo infinito que representa la Web.

El señalamiento de Turkle es bastante coherente, más aún teniendo en cuenta que el debate por la conservación ha dejado de lado el debate por la búsqueda metodológica de fuentes, parte fundamental del oficio del historiador. Turkle, quien ha sido uno de los pocos historiadores que se ha enfocado en el problema de la búsqueda razonada de fuentes históricas en la web, ha encontrado en el método de la minería de datos una posibilidad de enfrentar el caos y permanente cambio de la información de la web, no sólo la acumulada en los repositorios digitales, sino además aquella que se produce y archiva autónomamente por la obra de servicios sociales o en alojamientos virtuales alquilados por usuarios particulares. La minería de datos no es un método que provenga de la historia, ni siquiera de las ciencias sociales, es un conjunto de técnicas que tienen como base la inteligencia artificial y el análisis estadístico, utilizada sobre todo por los estudios de mercado para las empresas[5]. Comprende dos extensiones importantes, la minería web y la minería de textos, con respecto a la primera extensión, esta tiene un dominio de extracción de conocimiento que interesaría a los historiadores, como sería la minería de contenido web, el cual es un proceso de extracción de conocimiento del contenido de documentos o sus descripciones[6]. La minería de textos se considera como una forma de la minería de datos que “permite la extracción de conocimiento de grandes repositorios de información, estructurada o no, en formato texto. El objetivo es… descubrir patrones de comportamiento no visibles y nuevo conocimiento dentro de una colección documental.”[7]

Antes que entrar a profundizar sobre esta técnica, lo que se quiere resaltar es la tendencia de los historiadores a acercarse cada vez más a la tecnología, a la informática específicamente y a la estadística, tal y como lo hicieron en tiempos pasados con la economía, la demografía y otras ciencias auxiliares en la clíometría. William Turkle es visto como “uno de los académicos más osados en este mundo de la historia digital[8]”, debido tal vez a que es uno de los que se acerca en mayor medida a la programación informática, tanto así que escribió junto con Adam Crymble y Alan MacEachern, un hipertexto llamado The programing historian, algo así como “El historiador programador”. En este hipertexto de acceso abierto, Turkle, Crymble y MacEachern, animan a los historiadores a iniciar la adquisición de competencias para programar en lenguaje Python, aunque se parte del presupuesto de que el historiador que se acerca al hipertexto no tiene conocimientos previos respecto a la programación y tiene solamente un manejo funcional de los ordenadores y la Internet. La idea del libro es que el historiador aprenda a programar y a manejar herramientas de acceso libre y código abierto como Zotero, Firefox y Smile, mientras realiza su trabajo de investigación, pero que además, contribuya al hipertexto para mejorarlo, de una manera muy similar a como se construye el software libre[9].

Es difícil ver a un Darnton o a un Chartier tratando de programar en Python mientras realizan sus estudios de historia de la cultura, pero sería difícil abordar un trabajo sobre la historia de la cultura digital sin utilizar por lo menos algunas herramientas propias de la web y de la informática. Hace poco menos de dos décadas, los historiadores pasaron de manera lenta y renuente a utilizar procesadores de texto y tablas de datos para su oficio, poco a poco, el ordenador y el software se ha convertido en una herramienta fundamental en el procesamiento de la información histórica, así mismo, se ha desarrollado software que sirve de manera muy específica para el trabajo del humanista en general, como Atlass-Ti o Nvivo, pero tal vez en muy pocas ocasiones, los historiadores están tan pendientes de generar desarrollos tecnológicos donde ellos mismos formen parte del diseño e implementación de proyectos de base tecnológica, como es el caso del software y los sistemas de manejo de contenidos en la web. En definitiva, es clara una cosa, en el archivo infinito donde estamos inmersos con un solo clic difícilmente podremos investigar armados solamente de un lápiz y un papel.

Continuamente se concretan nuevos proyectos de digitalización y publicación de fuentes, en febrero de este año la Biblioteca Nacional de Colombia “incursionó en la era digital”, y aunque es mejor tarde que nunca, esto permitirá poner en común la documentación como periódicos, mapas, planos y libros históricos, con lo cual “en adelante su acervo bibliográfico y documental podrá estar a disposición no sólo de los colombianos, sino de toda persona que pueda acceder a internet en cualquier lugar del mundo.”[10] El periódico El Tiempo se vinculó al proyecto de Google News Archive, donde están disponibles de manera digital los periódicos desde el número 4 (2 de febrero de 1911) hasta marzo de 2007, aun cuando los últimos años tienen deficiencias en su digitalización, y pueden ser consultados, simulando un lector de microfilms, directamente en un espacio de la versión en línea del periódico[11].

Muchos recordamos hace diez años cuando la biblioteca Luis Ángel Arango puso a disposición su biblioteca virtual, al mejor estilo de la biblioteca virtual Cervantes, en ese momento eran las mejores posibilidades para acceder a recursos bibliográficos en línea, hoy en día el proceso es algo más complejo. Por ejemplo, si se estuviese realizando una investigación relacionada con el Canal de Panamá entre 1889 y 1914, desde el fracaso de la compañía de Lesseps hasta el primer viaje a través del Canal, sería interesante tener a disposición algunos artículos de prensa mundiales relacionados con el asunto, y para ello se deberá afinar la búsqueda mediante las herramientas avanzadas que permiten discriminar fechas, idioma, fuente e incluso precio; para luego navegar por la línea de tiempo y escoger de que mes y año se desean consultar las noticias. Siguiendo con el ejemplo, es posible acceder a noticias relacionadas con el fracaso de la compañía de Lesseps del New York Times[12], o del diario australiano The Age[13], a la revuelta de “negros” por la reducción de los salarios de enero de 1889 señalados en un cable del Evening Post de Nueva Zelanda[14] y comparar esta noticia con otra producida por el New York Times[15], y así sucesivamente es posible realizar una investigación exhaustiva tan sólo con cables internacionales.

Sin embargo, no se puede caer en el entusiasmo tecnológico, varios inconvenientes se deben tener presentes, siendo el primordial la cuestión del idioma. Según el Internet World Stats, el idioma predominante en la Web es el inglés, seguido de cerca por el Chino y de lejos por los demás idiomas encabezados por el castellano[16]. Así, cuando se cambia de idioma en la búsqueda los resultados comienzan a ser nulos o poco relevantes, en francés, por ejemplo, la búsqueda por noticias relacionadas con el Canal de Panamá se remontan tan sólo a 1910, dos de los cuales provienen del periódico L’abeille de la Nouvelle-Orleans, una publicación en francés publicada en la ciudad de Nueva Orleans de 1827 hasta 1923, otra noticia de Le Canada, y una última de 1914 La Justice de Biddeford, estos dos últimos, periódicos canadienses. Una situación similar se presenta con el castellano, donde dominan las noticias provenientes del periódico El Tiempo, con excepción de una nota editorial del “Correo Español”, periódico de la colonia española en México, y otra del “Diario del Hogar”, también de México, los cuales son opiniones antiyankees que incluyen al Canal dentro de sus argumentos.

Viendo lo anterior, es claro que aún las fuentes digitalizadas en estos servicios está limitada en buena medida al idioma inglés, pero así mismo, se relaciona fuertemente con el “anglocentrismo”, ya que la mayoría de los periódicos son de origen norteamericano y de la Commonwealth, al explorar por otras fuentes en contextos diferentes los recursos se vuelven más limitados.

El historiador entonces debe explorar más allá de Google, que a veces pareciera la única herramienta disponible en la Web, y revisar proyectos específicos como el Internet Archive, que al disponer de colecciones provenientes de bibliotecas norteamericanas, remite a una buena cantidad de libros mundiales en varios idiomas, así como el Proyecto del Millón de Libros (que por el momento va por cien mil títulos), entre otras colecciones que en total suman más de dos millones de libros. Si se tiene en cuenta que la biblioteca del Congreso de Estados Unidos alberga más de 32 millones de libros catalogados es claro que la digitalización de libros está lejos de equiparar a las bibliotecas tradicionales.

En el año 2003, Roy Rosenzweig decía que “los historiadores deben estar pensando al mismo tiempo sobre cómo investigar, escribir y enseñar en un mundo de insólita abundancia histórica y la forma de evitar un futuro de escasez de registro.”[17] Aún a pesar de las dificultades presentadas anteriormente, cada vez la historia de la segunda mitad del siglo XX en adelante especialmente se complementa con un mayor número de fuentes de todo tipo, no sólo los tradicionales periódicos y libros, así mismo, documentación fílmica, no sólo a través de los archivos fílmicos como el Moving Image Archive, sino a través de medios como Youtube, donde cada vez se encuentran más aportes tanto de instituciones como de colaboradores espontáneos; The Commons es un proyecto de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y Flickr donde se encuentran disponibles un número permanentemente creciente de fotografías históricas de todo el mundo alimentadas por instituciones y usuarios.


[1] Hugo Fazio Vengoa, “La historia global y su conveniencia para el estudio del pasado y del presente”, Historia Crítica Edición Especial, (2009): 313.

[2] Hugo Fazio Vengoa, “La historia global”, 318.

[3] William Turkle, “Digital History Hacks” entrada en el blog Digital History Hacks (2005 – 08) Methodology for the Infinite Archive, (18 de diciembre de 2005), http://digitalhistoryhacks.blogspot.com/2005/12/digital-history-hacks.html, (fecha de consulta 25 de octubre de 2010)

[4] O’Reilly Media, “Hacks, a clever solution to an interesting problem”, http://oreilly.com/hacks/, (fecha de consulta 25 de octubre de 2010)

[5] Luis Paulo Vieira Braga, Luis Iván Ortiz Valencia y Santiago Segundo Ramírez Carvajal,Introducción a la minería de datos (Rio de Janeiro: E-papers, 2009): 11 – 12.

[6] Anthony Scime (ed) Web mining: applications and techniques (Londres: Idea, 2005): vi.

[7] Fermín Ezquer Matallana y José Manuel Castellano Delgado, B2S “Big to Small” (Oleiros: Netbiblo, 2010): 22

[8] Anaclet Pons, “Los retos de la historia digital” entrada de blog Clionauta: blog de historia. Noticias sobre la disciplina (Anaclet Pons), (3 de diciembre de 2008), http://clionauta.wordpress.com/2008/12/03/los-retos-de-la-historia-digital/, (fecha de consulta 25 de octubre de 2010)

[9] William Turkle, Adam Crymble y Alan MacEachern, The programing historian (NiCHE: Network in Canadian History & Environment, 2a edición, 2009), http://niche-canada.org/programming-historian/1ed/about, (fecha de consulta 25 de octubre de 2010)

[10] “Con sofisticados equipos, únicos en América del Sur, la Biblioteca Nacional de Colombia incursiona en la era digital” http://www.bibliotecanacional.gov.co/index.php?idcategoria=39859

[12] “The Panama Canal” The New York Times, 8 de enero de 1889, disponible online en http://cort.as/0d3c

[13] “The Panama Canal. An English Criticism” The Age, Melbourne, 7 de enero de 1889, p. 5, disponible online en http://cort.as/0d3e

[14] “The Panama Canal. A completion estimate.” Evening Post, Wellington, Volumen XXXVII, Número 23, 28 de enero 1889, p. 2, disponible en http://cort.as/0d3j

[15] “The Panama Canal Strike. But three men hurt during the temporary suspension of work.” The New York Times, 26 de enero de 1889, disponible en http://cort.as/0d3n

[16] Internet World Stats, “Internet World Users by Language”, Junio 30 de 2010, disponible en http://www.internetworldstats.com/stats7.htm

[17] Roy Rosenzweig, Clio wired: the future of past in the digital age. (New York: Columbia University Press, 2011) 6

Admirável campo novo: o profissional de história e a Internet

Estou republicando este curadíssimo artigo do Prof. Dr. Antônio Fernando de Araújo Sá (afsa@ufs.br), do Departamento de História da Universidade Federal de Sergipe (pesquisador envolvido no H-SEnet, do post anterior).

O artigo passa por questões como a aceleração do tempo, a desterritorialização, o problema da conservação dos arquivos digitais e muitos outros questionamentos indispensáveis para quem se propõe a pensar na historiografia digital e a reverberação das mudanças que os novas tecnologias têm na sociedade, como por exemplo a avaliação dos sites dedicados a temas históricos. Como fazê-lo?

Segue texto na íntegra, inclusive as notas bibliográficas, muito ricas.

Admirável campo novo: o profissional de história e a Internet1

Fonte: Laboratório de Estudos do Tempo Presente

Ao longo das últimas décadas, a difusão massiva de computadores pessoais impôs aos profissionais de história o convívio com as pesquisas em rede ou a utilização de softwares para criação de banco de dados on-line, seja de imagens ou de estatísticas. Novas questões foram postas ao nosso ofício, destacando-se qual o papel das novas mídias tecnológicas nas mudanças da natureza da prática histórica, bem como sua repercussão no processo de ensino-aprendizagem em História.

Para início de conversa, as revoluções científicas, com suas vertiginosas descobertas, e os meios de comunicação com sua avalanche de acontecimentos cotidianos trouxeram uma nova percepção do tempo presente, provocando, ao mesmo tempo, uma aproximação da experiência do presente com o cidadão comum. Deste modo, a velocidade passou a redefinir o cenário cultural desde o final dos anos oitenta, transformando o sentido do tempo, marcado pelo instantâneo, o imediato, o encurtamento da espera. Essa aceleração também afeta a memória e a lembrança, tornando a memória em tema social, em que se busca a recuperação das memórias culturais, da construção de identidades perdidas ou imaginadas, da narração de versões e leituras do passado. Assim, o “presente, ameaçado pelo desgaste da aceleração, converte-se, enquanto transcorre, em matéria da memória” (SARLO, 2005: 95-96).

Como assinala Beatriz Sarlo, em tempos marcadamente contraditórios, “trabalha-se para que as coisas e as imagens envelheçam e, ao mesmo tempo, para conservá-las como signos de identidade em um mundo unificado pela Internet e pelos satélites”, no qual “as culturas definem cada vez com mais força aquilo que as diferencia, remetendo a passados tão construídos como as imagens do nosso presente” (SARLO, 2005: 96).O protagonismo da mídia na sociedade contemporânea é destacado por diversos autores, dentre os quais destacamos Muniz Sodré, que afirma que “a mídia torna-se progressivamente o lugar por excelência da produção social do sentido, modificando a ontologia tradicional dos fatos sociais”. Para ele, é a mídia (jornais, rádio, televisão, TV a cabo, Internet etc.) um dos principais espaços de produção histórica, introduzindo novas práticas de linguagem, novos ambientes culturais, novas relações de poder e parindo uma nova concepção de história (SODRÉ, 1996: 27-28).

Dentre esses espaços de produção histórica, o espaço cibernético é um fenômeno tão significativo para o homem contemporâneo que “suas manifestações culturais peculiares constituem-se em um novo e importante objeto de investigação acadêmica” (SILVA, 2007). Manuel Castells chega a afirmar que a “Internet é o tecido de nossas vidas”. Seu ponto de partida de reflexão é que a sociedade em geral transforma a tecnologia, apropriando-a, modificando-a, experimentando-a. Assim, essa tecnologia de comunicação explicita tendências contraditórias presentes no mundo atual, especialmente no que se refere à questão da memória (CASTELLS, 2003).

A aproximação entre a cibercultura, entendida como “um conjunto de técnicas (material e intelectual), de práticas, atitudes, pensamento e valores que definem o ciberespaço” (LEVY, 1999: p. 17), com a História pode ser percebida, de um lado, na multiplicação de sites que estão relacionados à produção de memórias sociais, ao mesmo tempo em se vive um vertiginoso crescimento do interesse pelo passado em um cotidiano individual marcado pelo registro em imagens (fotos e vídeos) e textos (blogs e páginas pessoais na internet) (DANTAS, 2005).

De outro, na forma que a própria noção de memória adquiriu, nos sistemas de comunicação e de informação, um sentido determinante. Como afirmou Jeudy, a “memória é operacional, participando tanto da estocagem da informação quanto de seu tratamento”, o que implica que essa “função lógica das memórias eletrônicas não deixa de incidir sobre a metáfora da memória. E a ordem reticular é também uma ordem de gestão de todas essas memórias eletrônicas que permitem seu funcionamento” (JEUDY, 1990: p. 88).

Não podemos esquecer também que as novas tecnologias podem viabilizar o sonho da existência de uma grande memória virtual que, à semelhança da utópica Enciclopédia, possa reter todos os conhecimentos e informações produzidas pelo espírito humano em todas as épocas. Contudo, há certa contradição entre a idéia de memórias coletivas e a via tecnológica, em que elas podem ser repertoriadas e geradas, na medida em que se “os novos patrimônios são o próprio objeto dos sistemas de informações, como conseguirão manter seu aspecto vivo?” (JEUDY, 1990: p. 89).

Para Carlos Fajardo, na “tecnovirtualização” da história explicita-se, com a desterritorialização, uma série de contradições, inclusive “construindo memórias, imaginários e sensibilidades massivas no público comprador e consumidor de produtos simbólicos e materiais”. Ao invadir lentamente a vida particular e coletiva de todos os continentes, a Internet, paralelamente aos meios transnacionais econômico-culturais, “está ajudando a construir uma memória coletiva mundial, que desterritorializa não só os processos autônomos nacionais e regionais, mas também a maioria de categorias que se gestaram na modernidade triunfante e na modernização industrial crescente”. Portanto, a cibercultura é trans-histórica e se determina desde o virtual. Ao mesmo tempo, o pensador colombiano afirma que a Internet também tem edificado uma memória que privilegia o presente ao submergir o futuro e o passado no aqui e agora. Neste sentido, os cibernautas estão em via de projetar outra concepção de memória que contradiz a tão exaltada e necessitada “memória histórica” da modernidade, fazendo surgir uma “história da imediatez” (FAJARDO, 2001).

Interessa observar que muitos historiadores não têm levado em consideração essa fonte nova, a Internet, especialmente no que se refere aos aspectos teóricos e práticos da forma como a história é representada no formato digital. Apesar de termos mais perguntas que respostas, a luta pela incorporação das possibilidades das novas tecnologias à prática do historiador levanta novas questões sobre os objetivos básicos e métodos do nosso ofício.

Um problema que ilustra a fragilidade da evidência na era digital é o apagamento de arquivos e sites da Internet. Assim, a simultânea fragilidade e a heterogeneidade dos dados digitais precisam também de uma reconsideração quanto à responsabilidade pela preservação do passado e como podemos encontrar e definir a evidência histórica. Vale ressaltar que, diferentemente da era do papel, a preservação dos itens digitais é relativamente cara.

Como a Internet tem se expandido dramaticamente, ao lado da rápida acumulação de dados digitais, o que se percebe com o trabalho do historiador atual é a passagem de uma cultura da escassez para uma cultura da abundância. Apesar dos arquivos da Internet ser quase infinitos e se não é possível preservar tudo, ao menos é urgente preservar algo, na medida em que algumas páginas são apagadas seja por questões econômicas, seja por razões técnicas ou ambas. Como o investimento das instituições públicas de pesquisa e guarda documental não tem contemplado, suficientemente, essa nova fonte histórica, há o perigo de, no futuro próximo, termos uma atitude deliberada de privatização deste patrimônio, colocando em cheque o futuro do passado, na medida em que tais iniciativas têm se restringido a empresas privadas que disponibilizam o acesso a documentos on-line (artigos, livros, ensaios, dissertações e teses), como é o caso do Google Scholar. Então, contra a privatização destas fontes históricas, é importante realçar que o vigoroso domínio público torna-se um pré-requisito básico para a pesquisa histórica (ROSENZWEIG, 2003).

Ora, muitos que escrevem ou ensinam história têm ficado intrigados ou mesmo excitados com a proliferação de sites relativos a acontecimentos históricos que se materializam no espaço volátil da Internet. Como a memória tem sido condicionada pelas novas tecnologias, talvez seja necessário pensarmos sobre a possível desvinculação de memórias estabelecidas como marcos formadores de identidades culturais. Concomitantemente, a noção de memória no processo de globalização efetua uma reafirmação das identidades culturais locais, como um movimento que busca a estabilidade e o equilíbrio de um passado comum, desfeito pelo fenômeno das diluições das distâncias e dos tempos.

Ao produzir sítios dedicados a temas históricos, a Internet nos coloca um problema de grande envergadura, pois a maioria de nossos alunos tem utilizado o recurso da Internet do que a biblioteca em nossas universidades: como avaliar esses sites?

Kelly Schrum (2003) indica que o primeiro passo é identificar o autor ou criador do site, onde estão hospedados e qual é o seu domínio (.edu, .org, .com, .gov, . net). Geralmente, essas informações estão disponíveis, caso não estejam contate por email ou consulte os créditos da página consultada.

Outro passo é localizar sites confiáveis na Internet. A produção de uma história “séria” na WEB deve seguir os seguintes pressupostos: originalidade e responsabilidade no trato das fontes primárias e, ao mesmo tempo, sua argumentação ou conjunto de argumentos são escritos de modo claro e objetivo (SMITH, 2005).

Essas ferramentas, por si, não são suficientes para avaliar os sites, mas possibilitam uma importante oportunidade para a aprendizagem, na medida em que, em meio à pluralidade de fontes primárias, os estudantes podem compreender o passado de modo mais sofisticado e nuançado (SCHRUM, 2003).

Um exemplo brasileiro de produção de uma história “séria” é o site do Centro de Pesquisa e Documentação da História Contemporânea do Brasil da Fundação Getúlio Vargas (www.cpdoc.fgv.br). A consulta ao rico acervo deste centro de pesquisa e documentação, composto de manuscritos, impressos, fotos, discos e fitas, é feita através do ACESSUS, que é uma base de dados rápida e eficiente, composta de mais de um milhão de documentos referenciados de um universo total de um milhão e oitocentos mil. Para se ter acesso à base de dados o usuário precisa se cadastrar, gratuitamente, no portal do CPDOC.

A partir dessa ferramenta, é possível acessar cerca de 600 entrevistas de seus projetos de pesquisa desde a década de 1970, nem todas estão disponíveis para download, destacando-se os seguintes projetos: Propaganda Brasileira, 1964 e o Regime Militar, A atividade de seguros no Brasil, As faces do mago da economia: atuação e legado de Mário Henrique Simonsen, História das Comunicações no Brasil, História Política da Paraíba, Memória da Assistência Social no Brasil, Memória do Banco Central do Brasil, Memória da Petrobrás, Memória do setor de energia elétrica, Núcleo de memória política carioca e fluminense, Pioneiros e construtores da Companhia Siderúrgica Nacional, A política externa brasileira em transição e a Trajetória e desempenho das elites políticas brasileiras.

Além disso, estão disponíveis para download livros esgotados, artigos do seu quadro de pesquisadores, a maioria dos números da excelente revista Estudos Históricos (1988/1-2006/1) e seleção de verbetes do Dicionário Histórico-Biográfico Brasileiro. Existem ainda os informativos eletrônicos na área de Ciências Humanas (arquivologia, ciências sociais, história e o Newsletter CPDOC), em que se relatam seleções para programas de pós-graduação em todo o Brasil, encontros científicos, chamadas de artigos para revistas nacionais e internacionais e lançamentos de livros.

Sua proposta de democratização do acesso às fontes históricas do Brasil Contemporâneo também é feita por meio de módulos temáticos da seção Navegando na história (Era Vargas, Os Anos JK, João Goulart e Fatos e Imagens), em que documentos, imagens e artigos encontram-se disponíveis para estudantes e pesquisadores.

Mas como utilizar os recursos eletrônicos em sala de aula?

A partir de sua experiência docente, William H. Mulligan Jr. (2001) lembra-nos das listas de discussão e da troca de informações entre endereços eletrônicos (e-mail) como forma de estimular os estudantes a entrar em contato com a discussão acadêmica profissional. Para ele, uma atividade interessante foi convidar os estudantes a participar de diferentes listas de discussão, pois isto mostra a diversidade de tipos de questões e perguntas existentes entre os profissionais em História e também a natureza do discurso profissional. Ao mesmo tempo, o acesso às listas de discussão proporciona aos historiadores vinculados a pequenas universidades localizadas em regiões periféricas a inteirar-se dos principais temas dos congressos internacionais e nacionais, através de sites de entidades profissionais.

Aproveitando a sugestão deste historiador norte-americano, gostaria de destacar uma experiência interessante no universo da historiografia digital: a rede Historia a Debate, liderada por Carlos Barros e sediada na Universidade de Santiago de Compostela (Espanha). Sua proposta é manter um fórum permanente de debate sobre a metodologia, a historiografia e a teoria da história; sobre a prática renovada da investigação e da divulgação histórica; sobre a docência da história em todos os níveis; sobre problemas acadêmicos e profissionais dos historiadores e enfatizar o compromisso do historiador com a sociedade, a política e a cultura do nosso tempo.

Criada em 1993, essa rede já realizou três congressos internacionais (1993, 1999 e 2004) e logo depois do seu II Congresso em 1999 criou um Grupo para redação de um Manifesto Historia a Debate para explicitar suas posições sobre a escrita da história e o ofício do historiador. Disponibilizado em 2001, o manifesto se insurge contra a fragmentação de temas, métodos e escolas dos anos 1990 no campo historiográfico, propondo “novas formas de globalidade que façam convergir na investigação histórica diferentes espaços, gêneros e níveis de análise”. Uma de suas teses mais instigantes reside na percepção de que as comunidades transnacionais de historiadores, organizadas na Internet, têm desempenhado papel importante na formação de novos consensos a partir de uma historiografia latina crítica e de uma historiografia pós-colonial. Neste sentido, a “Internet é uma poderosa ferramenta contra a fragmentação do saber histórico se for utilizada com sua identidades e possibilidades, isto é, como uma forma interativa de transmitir informação instantânea de maneira horizontal a várias partes do mundo”. Para a rede Historia a Debate, a “generalização da Internet no mundo universitário, e no conjunto da sociedade, assim como a educação informatizada dos jovens, tornará esta nova historiografia um fator relevante da inacabada transição paradigmática entre o século XX e o XXI” (www.h-debate.com).

Como a aceleração da história substituiu o debate sobre o “fim da história”, essa rede mantém duas listas de discussão: H-Debate (1220 assinantes de 45 países) e História Imediata (283 assinantes de 24 países).  Merece destaque alguns temas presentes nesta última lista pelo intenso debate travado pela comunidade de assinantes, como “É possível uma história imediata?”, Hugo Chávez, Chiapas e a escrita da história e sujeito social.

Sobre esta temática pouco trabalhada no Brasil existe o Laboratório de Estudos do Tempo Presente (www.tempopresente.org.br) da Universidade do Brasil (UFRJ), liderada pelo professor Francisco Carlos Teixeira da Silva. Na tentativa de divulgar a produção científica dos professores, alunos e pesquisadores associados se optou pela construção de um site, em que se disponibiliza artigos, resenhas e relatórios produzidos pela equipe TEMPO e convidados, um banco de notícias formado por seleções que variam de acordo com as principais temáticas fundadoras das linhas de pesquisa em curso e dados sobre o acervo do Laboratório, seus participantes e linhas de pesquisa. Das linhas de pesquisa em curso, destaca-se a criação, em 2004, do Grupo de Análise e Acompanhamento do Terrorismo Internacional (GAATI), além dos recém-instituídos grupos: PRO SUL, ProAfrica e Movimentos Sociais, Nova Ordem Mundial, Fluxos Internacionais e História do Esporte, que balizam as discussões presentes em sua lista de discussão (http://listas.nce.ufrj.br/mailman/listinfo/tempopresente), proporcionando ágil alternativa de circulação de informações de seminários, congressos e sinopses de jornais.

Dentro de seu site, podemos destacar a Revista Eletrônica Boletim do Tempo (ISSN 1981-3384), além da seção Multimídia, que disponibiliza, além de entrevistas dos seus pesquisadores, reportagens veiculadas por televisões sobre temas como Hezbollah, Hugo Chávez e 11 de setembro de 2001.

Concluindo, sobre a vasta possibilidade de atuação do profissional de história neste admirável mundo novo da cibercultura, o que posso sugerir é que os currículos de história incorporem essas novas fontes da história do tempo presente, dentre as quais a internet, pois não basta formar historiadores apenas lendo livros. É necessário que os professores de história forneçam ferramentas teórico-metodológicas para que a formação intelectual dos estudantes esteja de acordo com o tempo em que vivemos.

Contudo, compartilhamos das idéias presentes no Manifesto Historia a Debate sobre a historiografia digital, quando propõe que este novo paradigma da comunicação social, que é a Internet, não vai substituir as atividades presenciais e as instituições seculares, na medida em que a historiografia digital deve ser complementada com livros e outras formas convencionais de investigação, difusão e intercâmbio acadêmicos.

Notas
1  Versão revista de conferência pronunciada no 1º Encontro Estadual de Professores de História: Ensino, Pesquisa e Novas Abordagens. Faculdade São Luís de França, Aracaju/SE: 24 de fevereiro de 2008.REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS

CASTELLS, Manuel. A Galáxia da Internet: Reflexões sobre a Internet, os negócios e a sociedade. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 2003.

DANTAS, Camila G. O Passado em bits: Questões sobre a reelaboração da memória social na Internet. In: Anais do VI CINFORM (Encontro Nacional de Ciência da Informação). Salvador – Bahia, 2005. Capturado no endereço eletrônico: http://www.cinform.ufba.br/vi_anais/docs/CamilaDantas.pdf em 1 de fevereiro de 2006.

FAJARDO, Carlos Fajardo. Cibercultura y tecnovirtualización de la historia. In: Especulo. Revista de estudios literários. Madrid: Universidad Complutense de Madri, 2001. Capturado no endereço eletrônico: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/cibercul.html em 19/01/2006.

JEUDY, Henri-Pierre. Memórias do Social. Rio de Janeiro: Forense Universitária, 1990.

MULLINGAN JR., William H. Electronic Resources and the Education of History Professionals. In: The History Teacher. Vol. 34, Issue 4, August 2001, p. 523-529. Consultado em 8 de fevereiro de 2008 na http://www.historycooperative.org/journals/ht/34.4/mullingan.html.

ROSENZWEIG, Roy. Scarcity or Abundance? Preserving the Past in a Digital Era. In: American Historical Review 108, 3 (June 2003): 735-762. Capturado em março de 2005 no endereço eletrônico: http://chnm.gmu.edu/resources/essays/essay.php?id=6.

SARLO, Beatriz. Tempo Presente: Notas sobre a mudança de uma cultura. Rio de Janeiro: José Olympio Editora, 2005.

SCHRUM, Kelly. Making History on the Web Matter in Your Classroom. In: The History Teacher. Vol. 34, Issue 4, may 2001, p. 327-338. Consultado em 8 de fevereiro de 2008 na http://www.historycooperative.org/journals/ht/34.3/schrum.html

SCHRUM, Kelly. Surfing for the Past: How to Separate the Good from the Bad. In: AHA Perspectives (May 2003). Consultado em 8 de fevereiro na http://chnm.gmu.edu/resources/essays/d/7.

SILVA, Marcos. ESPAÇO CIBERNÉTICO, CIBERCULTURA E PESQUISA ACADÊMICA. São Cristóvão: Departamento de História/Universidade Federal de Sergipe, 2007 (texto digitado).

SMITH, Carl. Can You Do Serious History on the Web? In: AHA Perspectives (February 1998). Capturado em março de 2005 no endereço eletrônico: http://chnm.gmu.edu/resources/essays/essay.php?id=12.

SODRÉ, Muniz. Reinventando a Cultura: a comunicação e seus produtos. Petrópolis: Vozes, 1996.

SÁ, A. F. DE A. Admirável campo novo: o profissional de história e a Internet. Rio de Janeiro: Revista Eletrônica Boletim do TEMPO, Ano 3, n. 07, Rio, 2008. [ISSN 1981-3384]


H-SEnet

Vale a pena conhecer este projeto:

http://h-senet.blogspot.com/

Descrição: Como resultado da pesquisa desenvolvida no âmbito do Programa de Bolsa de Iniciação Científica (PIBIC) da UFS, com o financiamento do CNPq, a equipe formada pelo professor Antônio Fernando de Araújo Sá e pela estudante de graduação Elidiana do Vale apresenta os primeiros resultados da pesquisa A INTERNET E A OFICINA DE HISTóRIA, com a divulgação do blog sobre temas relacionados à história de Sergipe. Pautado no diálogo entre a história regional e a cibercultura, nosso projeto discute a importância da historiografia digital para a formação do historiador do século XXI, trazendo questões relevantes para se pensar a História em Sergipe.

Depois não me digam que a relação entre a história e a internet é uma coisa de outro mundo. 😉

Historiografia em Rede – Revista Médio Paraíba

O tema da “historiografia” ganhou mais um espaço na rede!!!

Começamos esta semana uma coluna na Revista Médio Paraíba, que aborda temas acadêmicos e multidisciplinares.

Abaixo segue o editorial desta edição, por Renato Barozzi:

logomarcaMedioParaibaHistoriografianaRede

Temos duas boas notícias: a primeira é que chegamos à terceira edição de nossa Revista Acadêmica. A segunda boa notícia é que já possuímos conteúdo a ser analisado para uma quarta e, quiçá, uma quinta edição. Realmente estamos muito felizes com o desenvolvimento deste projeto.

Algumas coisas precisam ainda de ajustes, nos falta tempo para uma dedicação intensa, mas, apesar dos sobressaltos, nada irá sobrestar o aprimoramento, o aperfeiçoamento e amadurecimento de nossa revista.

>> Confira aqui  o sumário da Edição no. 3.
>> Confira as edições anteriores

A presente edição deixa claro o estado de espírito com que encaramos nossas dificuldades. Nela expusemos, como artistas da palavra, a diversidade e a flexibilidade com que agimos para experimentar conteúdos e formas. Neste momento, lembro-me de uma passagem do livro “Contraponto” de Huxley que reflete bem o que sinto: “Lorde Edward e seu irmão estavam tomando ar no parque de Gattenden. Lorde Edward tomava-o caminhando. O quinto marquês tomava-o numa cadeira de rodas puxada por um burro cinzento. Era inválido. ‘o que, por felicidade, não impede o meu espírito de correr’, gostava de dizer Lorde Gattenden.”
Não somos inválidos e já provamos isto, caminhamos. Entretanto, as circunstâncias tentam invalidar nossos esforços. Por mais que somos alvejados pelas adversidades, nossos espíritos não soçobram. Temos o apoio de vocês leitores, temos a sofisticada participação dos autores e colaboradores e temos ainda, a alma cheia da necessidade de realizar.

Por falar em realizar, entre as novidades desta terceira edição temos: um texto sobre a formação do Funcionalismo Público no Brasil, que ressalta a característica estamental da sociedade portuguesa e o modelo patriarcal da família. Outro que explora a atividade de “julgar”, sobretudo diante da tarefa de cuidar do mundo, calcado nas constatações da teórica Hannah Arendt.
Entre outros, temos ainda um artigo que expõe a medicina no Brasil no período colonial e um ensaio cujo titulo é: “Sorria, você está sendo filmado!” – Câmeras, muralhas e outros símbolos: a modelação na paisagem carioca pelo medo da violência urbana. Bastante pertinente em sua função de registrar o momento “cívico” em que vivemos.

No mais, caminharemos. A Revista Médio Paraíba não é estática. Ela está num ambiente difuso. E difuso também são nossos interesses. Temos por fontes de inspiração revistas acadêmicas ligadas a universidades, mas também bebemos no manancial de Serrote, Dicta e Contradicta e Inteligência e Insight. “Mundo, mundo, vasto mundo.”

Aproveitem esta profusão de idéias e deixem-se levar pelo roldão. O mundo da arte, da literatura e da ciência possui seu próprio reino e convidamos todos vocês a entrarmos nele de mãos dadas.

Boa leitura!

Nossa contribuição, nesta terceira edição da Médio Paraíba, foi justamente falando da moderna concepção de História segundo Hannah Arendt. Nos vemos ou aqui! Até breve!

Machado, Historiografia Digital e uma decisão

Um depoimento muito interessante:

Brás Cubas acaba de me dar uma sugestão: “Guarda as tuas cartas da juventude”! Minhas cartas são exclusivamente digitais. Também tenho alguma coisa manuscrita, dentro de uma gaveta cheia de papéis do tempo da faculdade (será que estou ficando velho?). Mas as correspondências são digitais.

Todos os meus e-mails da adolescência a Microsoft incinerou. Fez isto automaticamente por eu me abster de conectar no seu sistema por mais de dois meses. Infelizmente é assim que os documentos são tratados hoje. É como se a minha gaveta, que não abro há uns 3 anos, resolvesse engolir tudo que tenho lá dentro e no momento em que eu a abrisse, deparasse-me com o recado: “Para reativar esta gaveta, aperte o botão abaixo”.

Será que corro o mesmo risco com este blogue? Quem me garante que tudo o que escrevi aqui irá permanecer por aqui? Estou preocupado com isto. Quero ter o prazer de no futuro “ver-[me], ao longe, na penumbra, com um chapéu de três bicos, botas-de-sete-léguas e longas barbas assírias, a bailar ao som de uma gaita anacreôntica”. Será que devo imprimir todos os posts, ou será que devo confiar no Google? Guardar numa mídia qualquer é suficiente? Não. Quem sabe como funciona um HD, um CD-R ou uma memória Flash dos fiéis pen drives acaba por não confiar muito neles. O papel será sempre a melhor escolha. A mais incômoda, também.

A decisão que falo no título é sobre os rumos do blogue. Continuarei escrevendo, sim. Talvez com mais regularidade, mas quero que este seja o registro da minha evolução. Falarei mais sobre as experiências que tenho passado. Comentarei mais sobre minhas impressões sobre leituras. Se terei a felicidade de me reencontrar por aqui, isto Deus é quem sabe. Mas farei minha parte.

PS: Depois de um longo tempo sem posts, volto à ativa. O aniversário de um ano do blogue passou em branco, mas ele não morreu! Compromissos do mestrado e, preciso reconhecer, abulia. Mas, enfim, voltei. 🙂

*direto do Blog SEDIVAGAR

Algumas questões pontuais sobre historiografia na rede

A modernidade e as novas tecnologias da informação e comunicação (TIC) têm criado novas maneiras de agir e interagir na sociedade, sobre isto não há dúvida. Aqui se discute sobre a forma como estas mudanças afetam a organização do espaço e do tempo do mundo e como os estudiosos das ciências sociais devem se mover ao interno das redesenhadas estruturas sociais, políticas, econônicas e culturais, questões emergem neste cenário saturação de mídias e diferentes redes sociais que é a era digital. O que nos interessa aqui é lançar luz aos problemas relevantes à fluidez dos dados – aparentemente soltos – na teia da web e tentar extrair destas reflexões algumas diretrizes pata uma necessária atualização do ofício do historiador.

Uma das questões centrais aqui é relativa ao estatuto da fonte. O advento da informática e do World Wide Web levou a uma redefinição epistemológica das. Não  muda  somente o suporte  – do tradicional para o digital – mudam também as formas de acessar, manipular e gerenciar as fontes. Surge também um novo tipo de fonte – aquele que já nasce em formato digital – que infere a necessidade de se revisar o método e prucurar uma nova abordagem para as fontes históricas digitalizadas, transformando também a relação entre o leitor-usuário e o texto. Um outro problema é a da corrosão da autoridade e da linearidade do texto, e  mesmo da autenticidade da fonte e dos variados documentos disponíveis hoje na rede. Projetar um modo para distinguir os dados oficiais dos não-oficiais é um dos desafios para os historiadores contemporâneos. E as produções “amadoras” de história na rede constituem uma outra problemática. Será justo ignorar a validade destas produções e julgar inadequado o seu uso para fins historiográficos? Este é um debate vital que está em andamento e merece muita atenção.

Na era do World Wide Web  a hipertextualidade transforma a relação entre texto e fontes, as torna disponíveis e acessíveis também para o leitor, permitindo uma criação, por parte do público, de diferentes percursos de leitura e viabilizando a verificação dos documentos utilizados na investigação, através de links e outras referências online, diferenciando ainda mais o texto digital daquele escrito em papel. A interatividade do leitor-usuário com a obra é potencializada no ambiente virtual.

Acontece que a rede em si se transforma em uma espécie de grande arquivo-Frankstein, no qual as classificações e vínculos arquivológicos são por demais instáveis e se faz necessário ainda abrir os caminhos para alcançar e classificar de forma inteligível todos os documentos, mas nem mesmo isto poderia garantir uma estabilidade dentro da liquidez do arquivo virtual, tudo é muito fluido e cada sujeito vai criando indivudualmente os percursos que deseja utilizar para chegar até uma informação. O crescimento da Web 2.0 e da blogsfera também são relevantes quando se fala em uma maior interação entre os diferentes atores e comunidades. Hoje é possível, por exemplo, realizar uma mesa redonda virtual, graças às novas tecnologia de informação e comunicação que  viabilizam as conferências áudio-vídeo com mais de duas pessoas ao mesmo tempo, é possível que um professor oriente seu aluno à distância, é possível que uma comunidade de estudioso promova debates ao interno de lista de discussões por e-mail… enfim, existe uma gama enorme de novas possibilidades, de novas relações que  merecem a atenção dos estudiosos das ciências humanas. O que significa tudo isto?

Para dar conta de todos essas transformações não é necessária uma de uma refundação do ofício do historiado, a base epistemológica deste permanece a mesma, o que muda e merece ser repensado são os métodos de análise crítica e como eles podem ser aplicados a novas fontes com uma nova abordagem. Com isto quero dizer que as bases da disciplina não devem ser revisadas, mas o método deve ser atualizado.

Entrevista com Carlos Barros, da Historia a Debate

Encontrei uma entrevista interessante realizada pela revista Cantareira em sua oitava edição  (iniciativa de alunos de História da UFF) a Carlos Barros, coordenador do projeto Historia a Debate, que se propõe também a uma reflexão sobre a relação da internet com a historiografia. É impossível que passemos por esta revolução informativa impassíveis. É sem dúvida necessária uma atualização do nosso ofício (de historiadores). Reflexão que pretende discutir em um post à  parte.

Trancrevo a décima e última pergunta da entrevista que é sobre o tema que inspira este blog, falas obre história e internet, data de 2005:

10. Devido a grande importância atribuída pelo Historia a Debate ao papel da Internet para a produção historiográfica do século XXI, seja como meio de democratização de reflexões sobre a escrita da História, em contraponto ao “colonialismo” de centros tradicionais de produção, seja como forma de romper as amarras impostas pelas exigências do mercado editorial, instituições políticas e grandes meios de comunicação, gostaríamos que o senhor citasse e comentasse exemplos de trabalhos, ou projetos em andamento, que têm utilizado a Internet dentro dessas características.

Infelizmente não conhecemos outro exemplo como Historia a Debate que congregue assim historiografia e Internet, que pesquise, reflita e debata na rede o imediato com o objetivo de construir uma nova alternativa historiográfica. Faltam esforços homólogos, o que limita as nossas alianças a aspectos parciais ao mesmo tempo em que explica que a nossa expansão acadêmica não tenha ainda tocado no seu teto. Paralelamente à nossa experiência latina constituíram-se ou reconstituíram-se, no âmbito anglo-saxão, interessantes páginas web e listas de discussão de história (o servidor de listas H-Net, por exemplo, se bem não é ele mais do que uma página de serviços), os tradicionais congressos mundiais de história (organizados pelo International Committee of Historical Sciences, não costumam tratar a temática historiográfica e utilizam Internet de forma secundária), redes digitais de historiadores politicamente comprometidos (a mais recente Historians Against the War, embora não lute de maneira explícita por uma mudança global de paradigmas na nossa disciplina), revistas dedicadas à teoria histórica e à metodologia (um exemplo clássico é History and Theory, se bem usa subsidiariamente a Internet e não possui um programa claro e integrador de alternativa historiográfica).
A semelhança parcial de cada um destes projetos com HaD, todos com influência e origem norte-americanos (salvo o CISH-ICHS) e desenvolvidos também na última década, confirma o caráter universal e sintético da nossa aposta acadêmica, as possibilidades inéditas que são oferecidas ao mundo acadêmico latino e à superioridade da nossa estratégia historiográfica de síntese de futuro entre (A) o melhor da experiência, em organização e em conteúdos, das vanguardas historiográficas do século passado, e (B) as novas tecnologias da comunicação acadêmica e social. Desconhecemos em outras disciplinas, seja humanidades seja ciências sociais, um exemplo tão claro e organizado como o nosso, de paradigma disciplinar misto e global nos âmbitos (local / nacional / mundial), nos meios (digital / presencial) e nos conteúdos (histórico / historiográfico, passado / presente, debate / consenso, inovação / compromisso).
Alentamos, portanto, os colegas interessados a acompanhar o nosso trabalho, a seguir conosco, dentro e fora do âmbito acadêmico latino, dentro e fora da história como disciplina, completando com novas dimensões as experiências isoladas de sucesso nos campos da Internet e das ciências humanas, para as quais é preciso desprender-se definitiva e claramente dos anacrônicos resíduos da mentalidade “dependente” ou “colonial” imperante durante décadas nas nossas relações internacionais acadêmicas. A Internet já está sendo um lugar de encontro multilateral das melhores experiências internacionais da historiografia e das ciências sociais. Pode-se dizer que o novo academicamente se não está na rede é porque não é realmente novo. Aproveitemos, pois, a possibilidade democratizadora implicada pela rede de redes para mudar juntos a face da nossa profissão no mundo através de alianças historiográficas, intra e inter disciplinares, cimentadas no respeito mútuo, no debate e no consenso, sabendo que com isso contribuímos a um mundo melhor para todos.
Como você bem sugere na sua pergunta, a nova sociabilidade digital torna possível, na medida em que sigamos além da oferta acadêmica de novos serviços e lugares para publicar, uma democratização da historiografia e da academia assim como a recuperação da autonomia dos historiadores relativamente à influência –fragmentadora e às vezes inclusive mercenária– dos poderes políticos, dos meios de comunicação social, das grandes editoras. Haveremos de refletir mais sobre isso e de experimentar tudo, também a partir do Brasil. Estão todos convidados, vamos lá, e muito obrigado.

Entrevista na íntegra aqui.



Historiografia Digital na Wikipédia

Após 15 dias de avaliação, o verbete “Historiografia Digital” que inseri como contribuição na Wikipédia em Língua Portuguesa foi aprovado para permanecer no site. O artigo criado em 04 de março foi inicialmente julgado incipiente e caracterizado como pesquisa inédita por alguns usuários desta wiki que decidiram levar a página à votação para ser eliminada. Quem é colaborador de wikis sabe como funciona.

A eliminação deveria ter ocorrido no dia 11 de março, mas foi prorrogada até o dia 19 (ontem) porque o número de votos a favor da eliminação da página não eram suficientes. O juízo atribuído à página baseava-se na falta de referências para o tema em português, fontes não verificáveis e o texto foi considerado confuso.

Como estava estreando nesta wiki eu confesso que não dominava (e ainda não domino) completamente todas as ferramentas para a formatação do texto, inserção de notas de rodapé, categorias e etc. Mas ao menos no que dizia respeito ao conteúdo e forma do texto, tentei melhorar. Enxuguei o texto a fim de torná-lo mais objetivo e também aberto para novas colaborações, pois a idéia justa-posta das wiukis é esta do texto com multi-autorias. E àquilo que pude ler em português (CASTELLS, DANTAS e SÁ) juntei as referências bibliográficas que eu tinha em italiano e inglês.

Anseio que este verbete seja bastante lido, criticado e melhorado. Sinto muito forte a necessidade de se estabelecer um debate acerca deste tema no Brasil.

Um dos usuários* fez o seguinte comntário na página de votação pela eliminação:

O artigo esta ficando cada vez melhor com o tempo, um principio da wiki é que devemos incentivar novos usuários a escrever artigos. Apagar um artigo com esta quantidades de informação é um balde de agua fria. Os links externos mostram que o tema não é incipiente. Algumas das biografias em portugues possuem 4 anos! Uma verificação da bibliografia e dos links externos mostram claramente que não é pesquisa inédita. (discussão) 16h03min de 12 de março de 2009 (UTC) Por favor, reflitam

Ao qual respondi com o comentário abaixo:

A idéia que eu tive em criar este verbete foi justamente a de, com o tempo, ir melhorando o artigo. Estou lendo a respeito deste tema (infelizmente em outros idiomas) pelo menos há 10 meses. Mantenho um blog sobre o assunto e estou começando um projeto de monografia sobre História e Internet que é, inevitavelmente, perpassado pela Historiografia Digital. O que escrevi, em primeiro instante, precisa ser melhorado, claro, e eu gostaria muito se outras pessoas se propusessem a fazê-lo. O assunto no Brasil é pouquissimo discutido, mas não penso que por isso seja incipiente. Faço um apêlo a quem puder ajudar melhorar o artigo e para aqueles que votaram pela exclusão, que reflitam. Nos Estados Unidos e na Europa o tema está muito a frente do que eu fui capaz de sintetizar neste artigo, porém, desejo imensamente que o assunto seja discutido no Brasil, não somente na academia, mas por todos. Julguei que a inclusão do artigo na wikipedia era uma bom caminho para incentivar isto.–Anita Lucchesi (discussão) 13h31min de 13 de março de 2009 (UTC)

Dito isto, penso que a intencionalidade da criação de tal verbete esteja colocada. Entretanto, quero ainda trazer mais um comentário, de um autor* diferente, para ilustrar como o assunto foi encarado. Os grifos são meus:

“O artigo foi bastante melhorado pela Anita Lucchesi D C E, mas ainda assim não o julgo enciclopédico; o tema ainda parece-me por demais incipiente, tanto que não existe nas outras wikis. Evidentemente posso estar enganado. 20h58min de 4 de março de 2009 (UTC)”

*preservo a identidade dos autores.

Considero importante agora colocar o link para a Wikipédia em Língua Inglesa: Digital History.

Por fim, copio e colo o verbete. Sintam-se convidados a colaborar!

Historiografia digital

Origem: Wikipédia, a enciclopédia livre.

A historiografia digital é uma das formas possíveis para abordar e analisar a historiografia utilizando as novas tecnologias de comunicação. É o estudo da escrita da História com o recurso à informática aplicada às Ciências Humanas.

O historiador que trabalha com esta ferramenta trabalha online, isto é, utilizando como ferramenta básica, um computador com acesso à internet. A Historiografia Digital tem como base os recursos que o mundo digital oferece, como o hipertexto, os bancos de dados e as redes sociais, que possibilitam criar e compartilhar o conhecimento histórico.

A historiografia digital complementa outras formas de historiografia, das quais absorve o rigor metodológico necessário para o exercício da compreensão de determinados acontecimentos na história, utilizando-se das modernas tecnologias de informação e da web.

Índice

  • 1 O ofício do historiador e o uso da internet
  • 2 Os primeiros passos da disciplina
  • 3 Bibliografia
  • 4 Ligações externas

O ofício do historiador e o uso da internet

O historiador que realiza uma pesquisa valendo-se da internet como um dos canais para chegar aos documentos e usando a mesma para posteriormente divulgar e compartilhar os resultados e fontes de referência de sua pesquisa já está, mesmo que inconscientemente, lançando mão da Historiografia Digital. Toda a produção historiográfica que foi afetada através da web, seja na sua fase de produção ou na de promoção, está já marcada pela força do digital. Discute-se muito atualmente quais seriam as efetivas questões relevantes que a Era Digital traz para o ofício do historiador. Os historiadores do século XXI não podem ser omissos neste debate, eles não podem deixar de se colocar questões a respeito de como as novas mídias sociais e as tecnologias da informação e comunicação estão afetando o aprendizado e o ensino da disciplina nas diferentes instituições. No Brasil, porém, a disucussão à respeito deste tema ainda está bem reduzida, o que explica também o número reduzidos de fontes no nosso idioma.

Torna-se necessária a reflexão sobre as transformações que a sociedade vem sofrento nos últimos 30 anos, sobretudo nos últimos 20, depois da invenção do World Wide Web. O historiador francês Roger Chartier, especialista em história da leitura, por exemplo, atenta para o futuro dos livros na era da informação. O mercado editorial e os diferentes jornais e revistas também já se preoupam em se adequar ao novo estilo de vida das pessoas, basta que atentemos para o número de informativos online, revistas que disponibilizam também conteúdo extra, espaços que permitem a interatividade do leitor, maior liberdade para dispor de outras mídias para complementar notícias (som, imagem e videos), que acabam por transformar a relação do leitor om a informação. Até mesmo as tradicionais telenovelas, que costumam atingir uma enorme público nas televisões brasileiras já estão acompanhando as mudanças, algumas emissoras possibilitam que capítulos possam ser revistos online, pedem a opinião dos telespectadores sobre a história e modificam também esta relação público e personagens, antes tão distante. Existem também as webséries, espécie de seriados televisivos produzidos e reproduzidos exclusivamente na web.

Os primeiros passos da disciplina

A assim dita Historiografia Digital, entretanto, não possui ainda um léxico técnico sedimentado ainda, o que dificulta ainda mais a aceitação dela por parte de historiadores de gerações anteriores à nossa, uma vez que o debate acerca do tema, não havendo ainda uma nomenclatura bem definida, parece ainda frágil e incipiente. Apesar disto, em muitos países o estudo da informática aplicada às ciências humanas é já bastante difundido e nos Estados Unidos e na Inglaterra, por exemplo, já vem sendo estudada a Digital History – terminologia corrente utilizada em inglês – de forma sistemática e organizada. A universidade norte-americana George Mason, na Virgínia, por exemplo, possui um centro voltado somente para o estudo sobre a história e novas mídias, o Center for History and New Media, que além de ser referência no tema pela elaboração de ferramentas e desenvolvimento de projetos, oferece uma vasta bibliografia a respeito, a começar pelo volume considerado indispensável como texto base e introdutório sobre Historiografia Digital “Digital history: A Guide to Gathering, Preserving, and Presenting the Past on the Web”, de Daniel J. Cohen e Roy Rosenzweig. Também é possível encontrar em língua italiana um volume que reune textos de 04 diferentes autores sobre o tema, que é o “Storiografia Digitale”, curado por Dario Ragazzini que contém texto dele mesmo e de Serge Noiret, Monica Gallai, Luigi Tomasini e Stefano Vitali, no qual discutem as novas problemáticas dos estudos históricos diante da revolução informática.

Bibliografia

Ligações externas

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20 anos da World Wide Web neste março

Rafael Capanema escreveu um artigo bem pontual no dia 13 de março para o portal da Folha Online, na parte dedicada a assuntos de informática. Copio e colo o texto na íntegra e abaixo teço alguns comentários.

Autores de grandes invenções nem sempre se dão conta imediatamente da importância daquilo que criaram.
Durante a concepção da WWW, que comemora 20 anos nesta sexta-feira (13) em um evento na Suíça, Tim Berners-Lee e Robert Cailliau imaginavam que ela atingiria a onipresença de que desfruta hoje?
Martial Trezzini/Efe
Tim Berners Lee (esq.)e Robert Cailliau (dir.), posam juntos ao primeiro servidor de internet durante a celebração de aniversário da WWW, na Suíça
Tim Berners Lee (esq.) e Robert Cailliau (dir.), posam com o primeiro servidor que usaram, na celebração de aniversário da WWW
“Sim, senão não a teríamos chamado de World Wide Web [rede mundial] antes mesmo de ter qualquer código em funcionamento”, responde Cailliau à Folha.
Cailliau é o cientista computacional belga que auxiliou o colega inglês Tim Berners-Lee na audaciosa empreitada.
A web nasceu na Suíça, no laboratório onde trabalhavam os dois cientistas, a Cern (Organização Europeia de Pesquisa Nuclear) –centro responsável também pelo LHC (Grande Colisor de Hádrons).
Em março de 1989, Berners-Lee escreveu “Information Management: A Proposal” (gerenciamento de informação: uma proposta), em que apresentava sua ideia: um conjunto de documentos de hipertexto interligados, acessíveis pela internet. Coautor da proposta, Cailliau atuou para viabilizar o projeto dentro da instituição e angariar recursos para seu desenvolvimento.
É comum a confusão entre internet e World Wide Web, que não são a mesma coisa. Sistema global de comunicação de dados, a internet remonta à década de 1960 e tem a WWW como um de seus serviços.
Por meio de páginas interligadas, que combinam texto e imagem, a WWW democratizou o acesso à internet, antes restrito ao círculo acadêmico.
Em fins de 1990, Berners-Lee já tinha desenvolvido todas as ferramentas necessárias para o funcionamento da rede: o protocolo HTTP (HyperText Transfer Protocol), a linguagem HTML (HyperText Markup Language), o primeiro software de servidor HTTP, o primeiro navegador (chamado WorldWideWeb) e, ainda, as primeiras páginas -blocos ainda rústicos de textos e links, que explicavam o funcionamento da própria WWW.
Mas a popularização da web só se consolidou em 1993, com o lançamento da versão 1.0 do navegador Mosaic, criado pelo estudante de computação norte-americano Marc Andreessen. O programa inovou por ser totalmente gráfico, tornando a navegação na rede mais amigável e acessível.
Em 1994, o Mosaic virou software comercial e foi rebatizado como Netscape Navigator. O programa foi líder absoluto do mercado até ser esmagado pelo concorrente Internet Explorer, da Microsoft, durante a guerra dos navegadores.
Para organizar a quantidade de informação na rede em crescimento vertiginoso, surgiram diretórios de sites e mecanismos de pesquisa como Yahoo! e Altavista –que foram suplantados, mais tarde, pelo Google, cujo nome deixou de ser sinônimo de buscador eficiente para representar a hoje gigante empresa que oferece uma vasta gama de serviços on-line.
Em meados da década de 1990, o Brasil plantava suas primeiras sementes na rede, com o lançamento de sites como o portal UOL, do Grupo Folha, e o buscador Cadê?.
Quando ficou evidente o potencial de geração de lucro na web, foram investidos milhões de dólares em sites supostamente promissores. Mais tarde, porém, boa parte deles mostrou-se inviável economicamente. O fenômeno gerou perdas igualmente milionárias, na chamada bolha do pontocom, que estourou em 2000.
Web 2.0
Na esteira do novo milênio, nasceram termos como “conteúdo gerado pelo usuário” e “web 2.0”. Os blogs facilitaram a criação e disseminação de conteúdo por qualquer pessoa, e explodiram em popularidade redes sociais como Facebook e sites colaborativos emblemáticos, como a enciclopédia Wikipédia e o YouTube, que fez os vídeos se propagarem na rede.
E conteúdo gerado pelo usuário, afinal, era a intenção original de Berners-Lee e Cailliau, cuja invenção foi celebrada nesta sexta-feira, na Cern, em evento que terá palestras do próprio Berners-Lee e de outros protagonistas da história da World Wide Web.

É curioso que o grande boom da Web 2.0 seja coincidente com esse aniversário de 20 anos. Mas nas acredito que a Web 3.0 virá somente quando a WWW for completar 30 anos.  Vale rever o post que escrevi sobre Web Semântica ano passado, que agiria menos como um catálogo e mais como um guia. Já existem páginas de testes, esse pessoal não brinca em serviço.

É inegável que esta invenção tenha transformado a sociedade, mas a sociedade também sofreu mudanças inerentes a ela mesma independentes do que acontecia na virtualidade, mas a WWW seguiu se adaptando a estas mudanças e correspondendo cada vez mais às expectativas dos usuários que, mesmo não sendo especialistas, utilizam o serviço se forma intuitiva e deixam aqui e ali traços rastreáveis dos desejos e intenções de pessoas diferentes entre si que usam a rede ao redos do mundo. Demanda e oferta neste caso se equilibraram, mas a criação inicial do projeto, merece todo o reconhecimento pela genial capacidade de inventatividade. Hoje o hipertexto parece tolo, mas pensá-lo no final dos anos 80 não o foi.

O lançamento, como mostra a matéria da Folha, não foi logo no início, a coisa demorou a se popularizar, mas isso aconteceu e de lá pra cá veiosomente num crescente. A demanda só cresce e a WWW se transforma e aumenta as suas faculdades.

Web for Open: Tim Berners-Lee, o criador da WWW, fala neste video sobre a sua experiência 20 atrás e o seu novo projeto, que pretende fazer com número o mesmo que a sua primeira invenção possibilitou fazer com palavras,imagens e videos, desbloqueando os nossos dados e instaurando um novo caminho de utilizá-los juntos.

No meu modo de ver, palpitando, a primeira fase foi marcada pelo COMUNICAR enquanto a segunda fase, bem como o novo projeto de Berners-Lee, está marcado pelo COMPARTILHAR. Neste sentido, o que já existe de trabalhos sendo realizados a quatro ou mais mãos graças a recursos que permitem a determinados acessarem seus Databases abertamente (ainda que fique restrito a um grupo pré-determinado, com regulamentos pré-estabelecidos). Desta forma, a escrita da História, por exemplo pode ser potencializada. Às vezes imagino, na época de Hobbes e Locke, se isso fosse possível, quão mais profundo teria sido o debate sobre algumas questões, como o papel do Estado, por exemplo. Compartilhar a escrita de um trabalho, abrindo seu Database para outra pessoa, é algo muito diferente de lhe mostrar um manuscrito, uma prova. É tornar mais visível ainda, para o outro, o seu percurso na pesquisa, é mostrar todas as notas, os rascunhos, aquilo que foi apagado, as edições e re-edições. Claro, isto era possível também antes, de forma mais lenta e arcaica, mas o que estamos falando hoje é, por exemplo, da possibilidade de duas pessoas, uma da Suiça e uma da Australia, trablharem juntas num projeto. Este tema inspira muita reflexão.

Os historiadores metidos com a Historiografia Digital que se preparem!

Digital History News – Feeds

Meu primeiro dia no Twitter.

Buscando alguns assuntos para seguir aleatoriamente achei este perfil do Digital History feeds. Muito legal! Seguindo este perfil é possível seguir as principais notícias do mundo da historiografia digital diariamente (pena, somente em inglês). Vale a pena conferir o site da idéia, aqui! Uma fonte importante de notícias atuais e de corte bem demarcado sobre o tema.

Super útil!